Sin política (y sin políticos), no hay ni Open Data ni Gobierno Abierto

Por Cesar Calderón 

La ola antipolítica que nos está invadiendo produce extraños monstruos.

Uno de los que tiene más exito en los ultimos meses es aquel que quiere situar la apertura de datos públicos, las leyes de transparencia y el “gobierno abierto” en un supuesto altar técnico alejado de la política, los políticos y los partidos. Una arcadia feliz gobernada por técnicos honrados y benéficos, que situados en ese espacio por intervención directa del espíritu santo, velan por el avance armonioso de estas materias alimentados solamente por sus altos principios, y alejados de ese sucio y oscuro mundo de elecciones, partidos, sociedad civil y ciudadanos.

No se equivoquen, la absoluta totalidad de iniciativas exitosas de Open Government, Open Data, participación y transparencia tienen un mismo origen, la política. Políticos avanzados, comprometidos e inteligentes que han comprendido que el juego ha cambiado, se ha hecho más complejo y con más actores, un juego nuevo que presenta nuevos problemas y necesita nuevas respuestas.

Barack Obama, Patxi Lopez, David Cameron… políticos de una nueva generación que entienden que el mundo de certezas de las anteriores generaciones ha dejado de existir y se han arriesgado a plantear nuevos retos que escapaban de los márgenes de confort de sus agendas tradicionales para aventurarse en un territorio desconocido de la mano de los ciudadanos.

Es un tremendo error estratégico situar estas materias fuera del juego político, ya que de esta forma quienes se presentan a las elecciones dejan de percibir los incentivos de su aplicación, trazando una tabula rasa entre quienes los aplican y quienes no lo hacen y permitiendo por tanto que los representantes de la vieja política partan desde el mismo lugar que los de la nueva.

De esta forma, una brillante construcción técnica de Open Data, si no aporta ventajas políticas al gobierno que la aplica, se consume en si misma durante el tiempo de gobierno y morirá cuando entre a gobernar otro partido.

Con otras palabras: una brillante construcción técnica de Open Data alejada de la política es el primer paso hacia su propia autodestrucción. 

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