James Curran: “malentendidos acerca de Internet y la democracia”

Por Luis Llairo

Este título fué el utilizado por  James Curran,  para dar una conferencia en el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona, el pasado lunes 12 de noviembre.  Al refereirse a los “malentendidos acerca de Internet y la democracia” anticipaba la busqueda de respuestas a una serie de preguntas que forman parte esencial de la reconfiguración del espacio público que ha traido consigo internet

¿Cómo es la nueva esfera pública que se está construyendo como resultado de los cambios en el ecosistema de los medios? ¿Una constelación de pequeños medios o grupos más o menos organizados de ciudadanos podrá actuar como verdadero contrapoder del poder político y económico? ¿En este nuevo universo digital, surgirán voces con prestigio suficiente, independencia, influencia y difusión para generar verdadera opinión pública? ¿Cómo será mañana el “cuarto poder”?

James Curran,  director del Goldsmiths Leverhulme Media Research Centre y catedrático de Comunicación en Goldsmiths College, de la Universidad de Londres,  se plantea en primer lugar ¿por qué Internet no es global?

Y destaca que el mundo de Internet está construido sobre la base de diversos idiomas que fragmentan la conversación global:  literalmente, la gente no se entiende a través de Internet. Además en términos de penetración, en África sólo una mínima fracción de la población tiene acceso a Internet en comparación con Europa o Extremo Oriente. En realidad sólo la población acomodada de un tercio de la población mundial accede a Internet.  Ellos pueden pensar que son “el Universo” pero son sólo una minoría privilegiada y no siempre bien avenida porque los conflictos de interés son nuemerosos en esa parte de la aldea global.

Internet como un espacio para la acción social y política

Según Curran, Internet puede ayudar al cambio en combinación con otros factores pero es la política la que cambia y puede cambiar la misma política, no la tecnología. La tecnología puede tener un rol auxiliar, facilitador de una política efectiva pero no decide nada.

Lo que Internet ha facilitado es el activismo político porque proporciona medios de comunicación entre los activistas, permite publicitar sus actividades y facilita la movilización alrededor de un acontecimiento. Además permite hacer efectiva la protesta política más allá de las fronteras, una protesta que no siempre es progresista y democrática,  como se puede ver si rastreamos las “websites de odio”, las que  promueven el racismo o aspiran a llevar la violencia a las calles.

Medios tradicionales frente a nuevos medios y redes sociales

Alerta que se están produciendo dos fenómenos de convergencia en el sistema mediático, la convergencia tecnológica y la convergencia económica, y esta última va muy por delante de la tecnológica. Las consecuencias de esas diferentes velocidades son muy importantes en términos de cambios en las relaciones de poder.  El cambio tecnológico está condicionado por cambios de hábitos ciudadanos que son siempre lentos y desiguales, mientras que las grandes empresas han conseguido adaptarse a los entornos digitales de modo que los mayores conglomerados consiguen extender su ascendente gracias a las nuevas tecnologías.

Si nos referimos a los medios de comunicacioón, comprobamos que en la mayoría de países los grandes medios dominantes han desarrollado sus versiones digitales abiertas, bien promocionadas, con muchos recursos, que han reforzado el liderazgo de las cabeceras tradicionales. Internet ha sido para ellas una oportunidad de extender su dominio en lugar de ver desafiado este dominio por nuevos medios digitales o por el llamado “periodismo ciudadano”.

Internet ha sido, en el ámbito de los nuevos usos, un fracaso relativo en muchos países o, al menos, lo es en muchas de sus supuestas fortalezas. Por ejemplo en el Reino Unido, según un estudio reciente, el 79% de los internautas no habían entrado en un blog en los últimos tres meses. Es verdad que en algunos contextos, si hay el fermento adecuado o se producen circunstancias excepcionales, como en la primavera árabe, los ciudadanos pueden tener a través de las redes sociales un impacto en el periodismo. Pero, en general,  hay que admitir que el “periodismo ciudadano” ha sido una decepción, aunque Internet haya facilitado la protesta activa creciendo parcialmente como consecuencia de las nuevas tecnologías.

Estandarización de la información y crisis del periodismo

La red no ha favorecido la diversidad de pareceres ni la pluralidad de opiniones. De una parte, los grandes grupos han extendido su dominio en el mercado y , por otra, se está produciendo una redistribución de los flujos informativos que van del periodismo hacia otras partes de la red, por ejemplo a “webs dedicadas” a los anuncios clasificados como la Craig List.  En tercer lugar, las tecnologías digitales han servido para acelerar unas formas de producir información que siguen pautas industriales estandarizadas en las que un menor número de periodistas es capaz de producir más artículos. Ello es posible, como ha demostrado un estudio hecho en UK, a que pierden el contacto directo con los acontecimientos y se nutren de fuentes estándar de otras webs, consiguiendo así incrementar su productividad.

En consecuencia, mientras se incrementa el dominio de los “top ten media” la calidad declina por esta producción estandarizada y además en la mayoría de los casos se marginan las nuevas voces que aparecen en el panorama de la web. Justo lo contrario de lo que cabría esperar de un entorno abierto. Se tiende por tanto a reproducir lo que ya es prominente en los medios en términos de jerarquía.

La agenda ciudadana la siguen marcando los medios tradicionales

Se da la paradoja de que en lugar de diversificar los accesos haciéndolos más ricos y plurales se tiende a reproducir lo que ya existe en la jerarquía de los medios.

Los temas que tratan los medios tradicionales afectan directamente al debate político y siguen configurando la agenda de asuntos sobre los que se centra el debate en los parlamentos nacionales. Y así llegamos a una situación paradójica: los asuntos globales, como son la recesión económica o el cambio climático, no son los temas noticia en Internet, el debate en internet se concentra casi en exclusiva en los problemas nacionales o en asuntos marginales. En un estudio en nueve países,  que el propio James Curran ha compartido con otros colegas, se demuestra que las noticias que absorben la atención de las webs dominantes son miméticamente las mismas que las que aparecen en las televisiones y los periódicos de los respectivos países.

Nuevas formas de resistencia, nuevos modos de actuar

El desencanto con el funcionamiento de la política ha coincidido con una revitalización aparente del espacio público de la mano de los nuevos medios digitales y las redes sociales. Se han multiplicado las voces, pero esa multiplicación se ha demostrado insuficiente para alterar los habitos de consumo de información ni para producir un impacto real en la toma de las decisiones políticas.

A pesar de los argumentos de Curran no todo parece concluido. Esta realidad la intentan desafiar los “activistas digitales” en la red como Ben Rattray,  considerado recientemente por la revista Time como uno de los 100 hombres más influyentes del mundo. Rattray,  es el impulsor de change.org., una plataforma digital de activismo democrático que permite a cualquier persona, desde cualquier parte del planeta, alzar la voz contra una injusticia y sumar apoyos para combatirla.  Para él es una cuestión de convicción: “¡Que la sociedad civil sea consciente de su poder! Eres débil si estás solo: si te juntas con otros, ¡eres fuerte! Mediante la plataforma, puedes adherirte a una causa. Y cualquiera puede pedir apoyos para combatir alguna injusticia, modificar alguna ley…”

Pero es verdad: no sabemos si “los Ben Rattray de la web” conseguirán hacerse un hueco en este espacio público con su protesta activa y hacer que el “periodismo ciudadano” tenga un impacto real en las decisiones políticas y en la defensa de los intereses colectivos. Energía no les falta, razón tampoco.

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2 respuestas a James Curran: “malentendidos acerca de Internet y la democracia”

  1. Foro Asinyco dijo:

    Una reflexión surgida de la lectura del artículo. En un trayecto en coche ¿oimos preferentemente el cd o la radio?. Pienso que la interactividad se nos va inoculando, la interactividad de la red poe eso quizás usamos más la radio que el cd. Los jóvenes optan por internet como alternativa a un medio unidireccional com la tv.
    El avance de la interactividad como necesidad trae consecuencias. La interactividad se estabece sobre temas conocidos que no necesitan introducción o escucha previa. Quizás por esto y por elos intereses que están detrás de los grandes productores de información la información se está uniformizando.

    • Cada tecnología condiciona la forma de acceder a los contenidos. Por eso el medio es ya el mensaje, porque antes de acceder al significado de una telenoticias, ya hemos recibido el influjo de la luz del tubo catódico. Y antes de entrar en Google News ya nos hemos habitado a picotear por la red y a pensar fragmentariamente. Pero lo de Curran es más el peso de la uniformización industrial.

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