Google News, un medio; Google, un editor.

Por Ignacio  Muro

Cada año, los alumnos de periodismo de la Carlos III, se ven conminados a debatir en la asignatura Sistema de Medios sobre una pregunta aparentemente extraña:  ¿Es GOOGLE NEWS un medio? La pregunta va seguida de otras que enmarcan el asunto. ¿Es imprescindible “producir información”, tener redaccion propia, para ser considerado un medio de comunicación? ¿Una emisora que difunde música, un diario que corta y pega noticias de agencia, deja de ser considerado por ello un medio de comunicación? La cuestión arrastra inexorablemente a otra cuestión clave:  ¿Qué es un medio hoy?

Preguntas  similares eran contestadas hace unos días por Noam Cohen en el The New York Times, que concluía afirmando que GOOGLE no es un buscador, que GOOGLE publica lo que quiere y además por interés, que, en realidad, es un editor, que como cualquier periódico, proporciona sólo la información que estima conveniente.

Cierto es que GOOGLE no tiene redacción ni dispone de  periodistas que asuman la selección y jerarquización de noticias ni reconoce linea editorial explícita. Pero hay algo que debemos asumir como evidente: no hace falta explicitar una línea editorial para tener una linea editorial, del mismo modo que algunos medios declaran tener una y, en realidad, hacen otra.  Por tanto, el no reconocimiento no impide que GOOGLE, con el soporte de Google News, actúe como un periódico global o algo muy parecido. Y es que la selección y jerarquización de fuentes y la presentación ordenada de los resultados según un algoritmo que, a través de una determinada ponderación, privilegia a unos sobre otros,  son suficientes para construir una línea editorial. En este caso, una línea editorial oculta, posición que acaba cuestionando, de paso, la supuesta neutralidad de la tecnología.

Para considerarlo un medio no haría falta que un jefe de redacción, actuando de gatekeeper seleccionara, día a día, qué tema coloca en portada o qué enfoque predomina en cada asunto, bastaría con un ajuste en el algoritmo de presentación para establecer, subliminalmente, una política editorial con sus inclusiones, sus preferencias y sus exclusiones. Y,  del mismo modo, bastaría con modificarlo ligeramente, con alterar los parámetros que dan mayo o menor importancia al prestigio o a la audiencia, por ejemplo, para conseguir otra visiblemente diferente.

Esta interpretación coincide con la expuesta por Noam Cohen en el artículo citado que se basa, paradójicamente, en un trabajo encargado por la propia GOOGLE al influyente blogero Eugene Volokh, un profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, que aceptaba responder a cuestiones como:

¿Es GOOGLE un mero intermediario imparcial que ayuda a los usuarios a dar con la información que buscan?

¿Es coherente que Google sea un motor de búsqueda imparcial y, al mismo tiempo posea una amplia cartera de productos basados en la Web y servicios?

Para contestar a esta pregunta Volokh ha asumido claramente que Google es un editor y puede por tanto seleccionar, a favor de sus intereses, su propio material o incluso bloquear el de otras compañías en su beneficio. Si no te gusta, mala suerte. Trata de decirle a un periódico lo que debe publicar”, sostiene Volokh, con lo que da a entender que no se debe esperar que GOOGLE elija los resultados de búsqueda basándose únicamente en algoritmos informáticos ‘neutrales’, sin preferencia alguna en los resultados y “que Google no tiene por qué ofrecer ninguna garantía al respecto”.

Su argumento, en lo fundamental, deriva a lo evidente: que cuando GOOGLE reúne los resultados de búsqueda DECIDE lo que verán los usuarios, realiza selecciones sobre qué comunicar en primera posición y qué destacar. De esa manera, puede considerarse que actúa como un periódico impreso, que selecciona y da prioridad a las noticias en su portada. Si en un periódico esta labor la realiza el equipo de redacción, en Google los resultados de búsqueda son seleccionados por los equipos que aplican un algoritmo supersecreto, pero creado, al fin y al cabo, por personas. Esas personas pertenecen a su organización, se deben a su jerarquía,  y, por supuesto, atienden a sus intereses comerciales.

Optar entre lo mercantil y lo informativo, dar preponderancia al negocio sobre la utilidad pública de las búsquedas, es ya un sesgo editorial que lo emparenta con vicios existente en otros medios, sean diarios o canales de televisión. Y como les ocurre a estos, la sensación creciente en los usuarios de que, con cada vez más frecuencia, la primera página de respuesta de GOOGLE está demasiado contaminada por contenidos comerciales, empieza a afectar a su prestigio. La mercantililización de los contenidos, como en el caso de los medios, es la puerta de entrada que puede acabar socabando su bien ganada credibilidad.

¿Tiene un componente  ideológico esa linea editorial oculta? Algunos pensarán que, es imposible, porque, haga lo que haga, no  cambia nada, ya que es solo la puerta de entrada a los medios. Los usuarios lo que quieren es leer “sus diarios preferidos”, afirman.  No es así: TenchRunch publicó  las conclusiones de una encuesta de Outsell (2010) sobre el consumo de noticias en EE.UU.  Una de ellas afirmaba que 44% de los visitantes de Google News solo ‘ojean’ los titulares y no ingresan a los sitios que son fuentes de la información.

Por tanto, la jerarquización de sus titulares sí tiene capacidad para influir en la agenda social y  marcar tendencias. De alguna forma, el acceso a GOOGLE NEWS condiciona “de lo que se habla”.  ¿Es de izquierdas, es de derechas? Inocente respuesta, no todo lo ideológico puede simplificarse así. Lo que es evidente es que, a través del peso que concede a uno y otros, de la forma en la que pondera prestigios y audiencias, GOOGLE construye un discurso suficientemente coherente.

De un lado, la expresión de su lagoritmo tiene consecuencias claras: aumenta los lectores en la red de unos y reduce la de otros. Pero lo más importante es que, a base de repetir titulares y cabeceras de los medios hegemónicos, fortalece a las corrientes dominantes, refuerza los lugares comunes que legitiman el poder y silencia u oculta las corrientes críticas. Y en la medida en que los medios de comunicación pertenecen a grupos conservadores, Google y en particular Google News, privilegia su posición y contribuye, como diría Chomski, a la “fabricación de consensos.”

De alguna forma, GOOGLE NEWS goza de los privilegios, servidumbres y sesgos de un medio de comunicación. Crea opinión, alimenta consensos, oculta o ensalza perspectivas, siguiendo las pautas y los intereses de su editor, el propio GOOGLE.

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Acerca de Ignacio Muro

Economista, miembro de Economistas Frente a la Crisis. Analista social. Profesor de Periodismo en la Univesidad Carlos III y experto en procesos informativos. http://www.ignaciomuro.es. @imuroben
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