Periodista y emprendedor, ¿una antinomia?

Por Ignacio Muro

La autonomía del periodista  está asociado en la historia del Periodismo a la figura del freelance y ésta, a su vez, asociada a dos iconos representantes del mejor y más entregado ejercicio profesional: el del reportero gráfico y el del corresponsal de guerra.

Desgraciadamente, ahora se ha convertido en el peor síntoma de un estado de crisis cuasi general y vinculado a precariedad y subsistencia.

¿Será ésta una tendencia definitiva? ¿Es la forma social que marca el inicio del final del periodismo o solo un fenómeno transitorio, vinculado a la crisis de un sistema de medios desacreditado previamente por su falta de independencia ante el poder?

Nuestra percepción del problema está marcada, seguramente, por una idea progresivamente interiorizada, que ha ido calando en los espacios más íntimos de nuestro ser como ciudadanos y periodistas: que la creación de riqueza económica corre inexorablemente pareja a la de pobreza informativa, que no hay otro camino, que la solución para los medios pasa inexorablemente por el puro empobrecimiento de la información, en el sentido más mercantil. Parece que no es posible conciliar la credibilidad informativa con la sostenibilidad a largo plazo de la información como negocio. Parece que no es posible salvar a las empresas informativas sin debilitar y empobrecer inexorablemente a los  periodistas en tanto que trabajadores.

Desde esta óptica, indudablemente, hay razones para ser pesimistas, pero es solo una visión más que forma parte de la lógica del gana-pierde típica del capitalismo más rancio, la que sostiene que solo se crea riqueza aprovechándose de otro, la  que no asume las potencialidades de los nuevos procesos de creación de valor en la era digital . Es en este contexto, donde tiene especial sentido una afirmación que nos devuelve al buen camino. Corresponde al periodista Enric Gonzalez al recibir el Premio Cerecedo en 2009:

“Ya no hay que fiarse de las grandes empresas, tienen otros intereses. Habrán de ser los periodistas los que se organicen, en cooperativas, en sociedades, como sea, para seguir haciendo información. Las empresas no son la prensa”.

Quizás detrás de esa afirmación, que enlaza con la mayor autonomía del periodismo que facilitan Internet y las redes sociales, se encuentre el camino del optimismo. Se trata de ver cómo los periodistas se las valen para sobrevivir económicamente en el futuro y cómo la forma en que se organizan para subsistir condiciona el desempeño ético de su profesión,  el ejercicio del poder y los mecanismos de mediación informativa. Se trata de ver cómo se recupera la mejor versión del periodismo desde la evidente autonomía que proporciona el entorno digital.

Ello pasa por un cambio de actitud y por nuevas capacitaciones que deben pilotar la formación de los nuevos periodistas. Primero en los títulos de grado de la propia Universidad y después en los estudios de posgrado. Eso es, al menos, lo que defendemos el grupo de personas que nos hemos asociado para crear el Instituto de la Innovación Periodística, una institución sin ánimo de lucro volcada en desarrollar esa capacitación, la de crear y gestionar nuevos proyectos periodísticos.

  • Hay que facilitar al periodista, solo o en compañía de otros, periodistas y no periodistas, para que pueda convertirse en dueño de su carrera profesional,  habilitarle para desarrollar las nuevas formas de trabajo periodístico, facultarle para la creación y gestión de nuevos formatos y medios que ofrece la Red.
  • Hay que formar a los periodistas en la colaboración inteligente con ciudadanos y tecnologías, en una fusión en la que la calidad y el rigor tengan cabida; facilitar la creación de nuevas plataformas de construcción de noticias,  que simultaneen la creación de valor informativo y económico desde la credibilidad de los contenidos y la sostenibilidad de sus proyectos.

Si el autoempleo está hoy asociado  a la precariedad es, también, porque no ha sido capaz de trascender al nivel de profesionalidad exigible a los nuevos proyectos. Hay que superar su conexión implícita con la idea de marginación y subsistencia, y para ello, hay que impulsar y compartir con otros profesionales las ideas, integrar perspectivas tecnológicas, informativas y económicas, conocer y valorar las experiencias de éxito en los nuevos negocios digitales.

Normalmente, el periodismo, identificado con “las letras”, se ha sentido lejos de “los números” y los negocios. Lejos, por tanto, de la idea del emprendedor. Pero la realidad, una nueva realidad tecno-económica con distintas bases estructurales, se impone: si los periodistas se siguen  desentendiendo de su entorno económico, la consecuencia segura es que las circunstancias económicas acabarán debilitando mortalmente a la profesión.

Si eres periodista, recién licenciado o recién excluido a través de los múltiples EREs que proliferan, no desesperes. Se puede ser optimista sobre el futuro de los medios, la comunicación y el periodismo. Hay razones objetivas para serlo siempre que el pasado no nos atenace. En todo caso, el futuro dependerá del éxito de iniciativas profesionales de nuevo cuño, adaptados a la cultura digital, en los que la innovación debe actuar como sustento que compatibilice, a largo plazo, la credibilidad informativa con la sostenibilidad del negocio. A ello hay que dedicarse.

 

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Acerca de Ignacio Muro

Economista, miembro de Economistas Frente a la Crisis. Analista social. Profesor de Periodismo en la Univesidad Carlos III y experto en procesos informativos. http://www.ignaciomuro.es. @imuroben
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2 respuestas a Periodista y emprendedor, ¿una antinomia?

  1. No es fácil cambiar las visiones sobre la profesión fuertemente enraizadas y alimentadas desde las Facultades.
    Tampoco es fácil cambiar los modelos de negocio de los medios para afrontar de una tacada la crisis y la reconversión digital.
    Recientemente presente al Colegio de Periodistas de Catalunya la posibilidad de realizar un seminario sobre periodismo y emprendeduría y no parecen haberlo decodificado más allá de que el periodista de organice como corresponsal o free-lance, las salidas de toda la vida, que ahora tampoco valen.
    Albert

    • Ignacio Muro dijo:

      Como he dicho en el texto, Albert, me he embarcado en ese objetivo, de que lo entiendan y lo asuman, desde el Instituto para la Innovación Periodística del que soy impulsor. Desde luego te puedo asegurar que mis alumnos de la facultad sí lo entienden…. porque no hay otra salida.

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