Manipulando el sistema electoral autonómico: Galicia y Castilla la Mancha

Por Pablo Simón y Kiko Llaneras.  Publicado en Politikon.es

La política es uno de esos juegos en los que si tienes el poder suficiente puedes ser jugador y árbitro al mismo tiempo. Es lo que llamamos, en palabras de Riker, herestética: el arte de manipular la estructura política en beneficio propio. Un objetivo recurrente y obvio en este juego es el sistema electoral, el mecanismo preciso que traduce los votos en escaños y poder.

Y con éste está jugando el Partido Popular desde que llegó a La Moncloa. Usando la crisis económica como argumento, y aprovechándose de nuestra secular anti-política, sus gobiernos han promoviendo varias reformas que apuntalan su poder. Comenzó con el asunto de los concejales —aquí comentado— y el refuerzo de las diputaciones, llevan en el programa un recorte de 50 diputados en el Congreso, y ahora están los barones populares jugando con los diputados regionales.Hoy abordamos este último asunto.

Veremos como nuestros gobernantes —ahora el PP y recientemente también el PSOE— han manipulado el sistema electoral en diferentes autonomías de una forma que facilita su re-elección. Os invitamos a visitar tres reformas electorales autonómicas para que comprobéis como el baile entre D’Hondt, los escaños y el distrito provincial puede emplearse astutamente para que nuestras élites consoliden su poder.

Galicia: de la costa a los de casa

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, acaba de anunciar una reducción drástica de diputados autonómicos. Según su Estatuto de Autonomía esta comunidad puede tener entre 60 y 80 escaños, mientras que la ley electoral fija que se asigne un mínimo de 10 por provincia. Actualmente la asamblea tiene 75 representantes y la idea es reducirla a 61. La reducción no será lineal, A Coruña y Pontevedra pierden cinco diputados cada una, mientras que Lugo y Ourense pierden dos.

A continuación presentamos una tabla con el efecto de la reforma. Para cada provincia se tiene el resultado en votos de las últimas elecciones, el número de escaños que le corresponde a cada partido en la actualidad y con la reforma, y los porcentajes correspondientes. Debajo aparece el porrateo, es decir, la relación entre escaños y población de cada provincia; bajo la columna “votos” está el porcentaje de población de la provincia sobre el total de Galicia, y a continuación, en la misma fila entre paréntesis, el porcentaje de escaños de esa provincia sobre el total de la Asamblea.

¿Qué hay que mirar?

  1. Proporcionalidad: o en qué medida el porcentaje de votos y de escaños para cada partido coincide. Pensad que cierta desproporcionalidad es inevitable, lo interesante es mirar la variación que genera la reforma.
  2. Prorateo: o en qué medida los votos “valen lo mismo en todas partes”. Si en una región su porcentaje de escaños está por debajo del de población , eso significa que su voto “vale menos” de lo que le correspondería por habitantes.

Galicia

Es relativamente fácil observar la jugada del PPdG. Respecto a la población (prorateo), vemos que los distritos más poblados pierden escaños en términos relativos, mientras que los ganan los distritos de interior (por ejemplo, A Coruña tiene el 41.3% de la población y tras la reforma solo el 31% de los escaños). A su vez el ajuste de los escaños tiene efectos partidistas inmediatos. El porcentaje de diputados que controla el Partido Popular se incrementa en A Coruña y Pontevedra (bajando los del PSdG y BNG). En A Coruña, aunque el PP baja de 12 a 10 escaños, pasa de controlar el 50% al 53% de los escaños que se reparten. En Lugo PSOE y PP pierden uno cada uno pero la caída en porcentaje es para los socialistas. En Ourense se da una situación parecida, el PSOE pierde porcentaje de escaños, pero el ganador aquí es el BNG y no el PP.

En resumen, la apuesta del Partido Popular es hacer perder representación relativa a los distritos de la costa, donde tiene los resultados más bajos, para apuntalar las provincias de interior, donde los que quieran arrebatarle escaños necesitarán restos mayores. Pensad que la proporcionalidad global del BNG —por poner al partido pequeño— no se ve afectada; obtendría un 16,3% de escaños con el 16% de votos. La gracia está en que, bajo la ley reformada, el PP aumentaría su porcentaje relativo de escaños en tres de cuatro provincias, mientras que la de su principal competidor se reduce en las cuatro. Una jugada de manual.

A la hora de manipular, ancha es Castilla (La Mancha)

El Partido Socialista acaba de presentar un recurso en el Tribunal Constitucional por la reciente reforma del sistema electoral de Castilla La Mancha. Sin embargo, la manipulación del sistema en esta comunidad no es nada nuevo: con el PSOE en el gobierno el Presidente Barreda hizo una primera reforma en 2007 que pasó el número de escaños de 47 a 49 en la Asamblea (nada inocente, como luego veremos). Ahora el Partido Popular se plantea un nuevo incremento; algo que va en sentido contrario a la propuesta del partido en Galicia, donde como acabamos de ver el número de escaños se reduce.

Clm peque

En la tabla siguiente tenéis los mismos datos que vimos para Galicia. Incluímos tanto la reforma de la ley electoral de 2007 que impulso el gobierno del PSOE, como la reforma ahora propuesta por el PP. Prestad especial atención a los cambios de provincia para que tengan un numero par o impar de diputados, a menudo una variable clave  en una competición.

Castillalamancha

Para ver los efectos partidistas basta mirar en qué provincias están los escaños impares, los del desempate. En una competición bipartidista relativamente reñida, el que se preveé ganador del distrito va a querer siempre tener un número impar de escaños en su provincia, mientras que el perdedor preferirá que haya un número par, forzando así un empate en diputados.

Volvamos ahora a los datos. En Ciudad Real, donde gana el PSOE, la reforma del PP propone pasar a número par de escaños. En Cuenca y Toledo, donde los populares dominan, la reforma va en sentido contrario y fija un número impar de escaños, dificultando así los empates. Algo similar ocurre en Guadalajara. La reforma del PSOE en 2007 hizo algo parecido: fijó un número par en Guadalajara y Toledo, dos de las provincias donde peores resultados cosecha el PSOE, con la intención quizás de forzar tablas (cosa que, por cierto, no salió bien en Guadalajara donde acabó perdiendo el escaño del empate). Albacete no ve cambios, quizás porque su ajuste casi perfecto entre diputados y población dificulta el justificarlos.

En resumen, en Castilla la Mancha el PSOE y PP habrían manipulado de forma estratégica la posición de escaños pares e impares. Dado el bipartidismo y la igualdad dominante, la ventaja está en fija escaños pares donde pierdas —lo que exige que el adversario obtenga mucha ventaja, un resto grande, para desempatar— e impares en las provincias donde ganas —porque así te bastará ganar por un voto para conseguir el escaño marginal—. Sorprende, eso sí, que desde el PP hayan optado por modificar la paridad aumentando escaños en lugar de reducirlos, tal y como propone en otras autonomías.

Conclusión

La presión popular, o el ahorro, o la conveniencia justificada están impulsando reducciones de cargos electos. De ahí seguiría una simple lógica para el partido en el Gobierno: aprovechando el cambio manipulemos el sistema electoral para tener ventaja en las próximas elecciones. Herestética avalada por las circunstancias; y frente a la crisis, fortificar bastiones autonómicos ante una eventual fragmentación del panorama político. Es lo que vimos en el caso de los concejales, y ahora con la reforma en Galicia. La reforma en Castilla la Mancha va en sentido contrario, es cierto, pero de nuevo rema a favor del Gobierno que la impulsa.

No pretendemos ocuparnos ahora del debate sobre el tamaño de las instituciones —aunque insistimos en recordar que los costes de la política no están en sus miembros electos, sino en las políticas que éstos llevan a cabo; y entre éstas, la de fijar el número de cargos no electos—. Tampoco nos oponemos a cualquier cambio, el sistema electoral puede reformarse si la justificación es mejorar su funcionamiento y siempre que se asuma que hay trade-offs entre modelos. Lo que venimos a criticar hoy es la impunidad con la que se están haciendo estas reformas concretas que, con el argumento del ahorro o cualquier otro, modifican la ley electoral de forma aparentemente interesada y casi subrepticia.

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Una respuesta a Manipulando el sistema electoral autonómico: Galicia y Castilla la Mancha

  1. Aurora33 dijo:

    Muy interesante y sobre todo un buen análisis de modificaciones legislativas que efectivamente pasan desapercibidas para el votante.

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