Ciudadanía, clase política y otras élites

Por Ignacio Muro

Con este mismo título, el invitado a nuestra póxima jornada de debate (al que te invitamos a asistir), el catedrático y analista politico Fernando Vallespín, afronta su contribución a nuestro ciclo sobre REDES SOCIALES Y DEMOCRACIA.

El propósito del debate, como el de esta aportación, es incorporar algo de coherencia en el diagnóstico de la actualidad.  Porque el hecho cierto es que, habiendo causas ciertas en la crisis actual (subprime, burbuja inmobiliaria, incentivos desbocados, ausencia de control regulatorio), estando claro el origen y los actores principales en esta tragedia, todo parece confuso hoy. 

Lugares comunes prefabricados.

Lo evidente, lo unico evidente, es que la “culpabilidad”  se socializa y se decanta sobre los que soportan más argumentos en su contra en los medios,  a los que se les dedica más noticias o más artículos en los que aparecen como culpables,  contra los que el foco mediático apunta preferentemente. En cambio, parecen quedar liberados los que pasan desapercibidos aunque sean los verdaderos responsables, probablemente no muy lejos de los que financian los medios y controlan los resortes del poder.

El articulo de César Molinas, Una teoría sobre la clase política, publicado en El País hace un mes y medio, dió soporte teórico al linchamiento mediático de los políticos institucionales, al identificarlas como una “élite extractiva” responsable de “la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias”, que es tanto como decir de la crisis económica.

Fuera cual fuera su intención, ha cumplido la función de simplificar (y manipular) la realidad al magnificar unas causas para ocultar otras. Ha dado balas de grueso calibre para subir un peldaño más en el “frente anti político” tan querido por la derecha mediática. Si cuando estaba el PSOE en el poder el culpable de todo era Zapatero, sobre todo Zapatero, ahora no toca decir lo mismo de Rajoy: toca hablar de clase politica, del Estado de las Autonomías y de nuestra mastodóntica e ineficaz administración.

Fernando Vallespín, nuestro invitado, fue uno de los primeros en responder con su artículo ¿Subditos o ciudadanos?,  en el que coloca el foco en una “sociedad no vigilante”, que libremente había “votado, halagado y facilitado en su afán depredador”  a esa “clase política”, una élite que no nos había sido impuesta.  El reto, termina, es, por el bien de nuestra democracia,  “abandonar nuestra condición de súbditos cabreados y convertirnos al fin en ciudadanos críticos y constructivos”.

La responsabilidad de las “clases dirigentes” (o el papel de los cesar-molinas)

Hablar de “clase política española” imaginando que dispone realmente del poder al margen de Bruselas o la UE o del BC; más aún, centrarse exclusivamente en el espacio politico olvidando su  pérdida de autonomía respecto a los poderes económicos (y financieros) desde hace 30 años en todo el mndo,  imputarla “responsabilidades exclusivas” en este contexto, puede ser muy eficaz pero claramente demagógico. ¿No sería mejor hablar, en todo caso, de clases dirigentes?  ¿Debemos excluir de la primera responsabilidad a banqueros, ejecutivos de  inmobiliarias, directivos de medios de comunicación, especuladores de todo tipo, presidentes (procesados) de la patronal CEOE, escuelas de negocio…? ¿Debemos excluir a Botin y la banca, Pedro Jota Ramirez y los medios de comunicación, Rouco Varela y la iglesia, Diaz Ferrand y su CEOE…

Más aun, ¿debemos excluir del primer foco a los funcionarios de Bruselas a los gestores de hedge found, a las agencias de rating, a los ejecutivos de los bancos de inversión? ¿Debemos excluir de responsabilidad al mismo César Molinas o a los cesar-molinas de media Europa o de medio mundo?

Cesar Molinas, condena la gestión de los recursos públicos que se ha hecho en España como si fuera algo ajeno a él, cuando gestionó, en tanto que director General de Planificación y responsable de la gestión de Fondos Estructurales, más de 3.000 millones de € anuales de los fondos de la Unión Europea. ¿No firmó Molinas ningún expediente por el que los dineros europeos financiaban el 50% de aeropuertos innecesarios o vías de alta velocidad sobredimensionadas hasta el infinito? Y en Bruselas ¿qué funcionario, que Consejo de Ministros, aprobaba esos fondos? ¿Quiénes se opusieron? ¿Qué lobbies alemanes, franceses, holandeses los propiciaban porque incluían pedidos a sus fábricas?

Molinas ha sido tambien ejecutivo de un hedge fund. ¿No tuvieron nada que ver en el mercadeo de las titulizaciones de hipotecas de bancos y cajas? ¿ No fueron determinantes en el encarecimiento de la deuda pública?   Cesar Molinas ha sido durante siete años director de Gestión de Merrill Lynch ¿No fueron fondos públicos los que salvaron el despilfarro privado que dejo un agujero de 44.000 millones de dólares en septiembre de 2008 generados por las hipotecas basuras y las subprime?

Campañas contra los políticos (democráticos), una larga tradición

El agotamiento de los modelos políticos, su debilidad en un contexto global, es no obstante evidente. Que de esa realidad se deduzca un profundo desgaste (y desprestigio) de los políticos es normal, más aún en países como España, con poca tradición de vida en democracia. Lo peor es que su incidencia magnificada ha hecho que todas nuestras grandes crisis desembocaran, hasta ahora, en dictaduras.

Los mismos argumentos, los mismos problemas, las misma soluciones aparecen una y otra vez. Hace poco menos de 100 años, cuando el régimen nacido de la Restauración se fue debilitando y haciéndose cada vez más inestable, con nuevas fuerzas politicas (sindicatos, partidos obreros) presionando para un cambio de modelo, Ortega y Gasset, impulsor de la regeneración democrática, resaltaba…

“… la unanimidad con que todas las clases españolas ostentan su repugnancia hacia los políticos. Diríase que son los únicos españoles que no cumplen con su deber ni gozan de las cualidades para su menester imprescindibles. Diríase que nuestra aristocracia, nuestra Universidad, nuestra industria, nuestro ejército, nuestra ingeniería, son gremios maravillosamente bien dotados y que encuentran siempre anuladas sus virtudes y talentos por la intervención fatal de los políticos. Si esto fuera verdad, ¿cómo se explica que España, pueblo de tan perfectos electores, se obstine en no sustituir a esos perversos elegidos? ” (La España Invertebrada, 1921)

Dos años más tarde, se producía el golpe de Estado del general Primo de Rivera que se justificaba diciendo que era necesario…

… “recoger las ansias” de todos aquellos que no ven para España “… otra salvación que “liberarla de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades actuales”

La culpabilización de los políticos (democráticos) y de la politica (democrática), ha sido presentada siempre como parte de un consenso al margen de las ideologías.

Quince años más tarde, cuando la crisis del 29 impide a la clase politica republicana afrontar los graves problemas económicos y estructurales de España, Jose Antonio Primo de Rivera, hijo del Dictador, se presenta diciendo que “no es de derechas ni de izquierdas, porque las dos miran a España con un solo ojo” . Y , poco después, nuestro general Franco inicia una guerra civil no para sustituir la Republica por una Dictadura sino para “restablecer el imperio del orden dentro de la República”.  Orden en libertad, por supuesto, al menos en libertad económica ya que, “por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo”.

Con él, y antes con Primo de Rivera… y antes con Martinez Campos, las élites políticas volvían a recuperar el prestigio perdido.  Y la gente, la libertad de trabajo.

¡Atentos!, como diría Miguel Angel Aguilar.

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Acerca de Ignacio Muro

Economista, miembro de Economistas Frente a la Crisis. Analista social. Profesor de Periodismo en la Univesidad Carlos III y experto en procesos informativos. http://www.ignaciomuro.es. @imuroben
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Una respuesta a Ciudadanía, clase política y otras élites

  1. Marisa Álvarez Durante dijo:

    Me parece acertadísimo el artículo, es muy importante recordar la historia para no caer en los mismos errores. Dicho esto pienso que hoy por hoy y formando parte de la Unión Europea sería difícil volver a una dictadura,. o eso espero, claro que hay democracias que son solo formales, y ese es el problema.

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