Lo que interesa de Obama, algunas enseñanzas (progresistas) de su victoria

Por Ignacio Muro 

Si el exceso de información genera intoxicación, extraer solo algunas notas de interés entre los millones de textos referidos a la victoria de Obama, podría resultar tarea inutil… a no ser que se busque resaltar solo algunos de los rasgos más progresistas de su mandato.  Ese simple objetivo es el que se pretende cubrir aquí.

  • Obama ha impulsado una nacionalización, saneamiento y recate de la industria del automovil en una alianza con los sindicatos impensable en Europa. Desde 2009 los sacrificios aportados por los trabajadores han servido para sanear tanto a Chrysler como a General Motors lo mismo que aquí ha ocurrido en tantas industrias. La diferencia es que ese sacrificio se capitalizó en acciones de los sindicatos para garantizar un control social hasta que se normalizara la situación y se pudiera sacar las acciones a bolsa, momento en que recuperarían parte (o la totalidad) del sacrificio. El hecho es que, en ese tiempo, el sindicato norteamericano del automóvil, UAW, ha detentado la propiedad de la “nueva Chrysler” con un 55% de las acciones, junto a la FIAT, con un 35%. Y también un 17% en la GM, ésta vez compartiendo capital con el Tesoro de Estados Unidos, con un 61 %, y los gobiernos de Canadá y Ontario, con otro 12 %. ¿Se imaginan algo parecido en España?
  • Obama ha resultado ser un zapador paciente, increíblemente tozudo y capaz de mover cantidades ingentes de legislación por lugares casi imposibles. Es verdad que la reforma de la sanidad ha salido descafeinada pero, tambien lo es, que la izquierda demócrata llevaba setenta años intentando aprobar una reforma de la sanidad mínimamente decente y que Obama ha sido el que ha conseguido hacerlo. Mientras él caminaba en esa dirección, en España caminamos en el sentido contrario, desmontando herencias.

Quizás por ello, su apoyo popular entre las clases sociales marginadas ha seguido siendo muy alto a pesar de la crisis economica y del obstrucionismo y  la feroz campaña desatada por la derecha republicana durante su mandato. Obama ganó ampliamente entre el casi  30% que ocupan las diversas minorías: consiguió el apoyo del 93% de los afroamericanos (6% del electorado), del 73% de los asiáticos (3% del electorado) y del 75% de los hispanos (un 10% de los votantes). Pero no solo entre los sectores marginados ha conservado su apoyo. Obama ha incrementado el apoyo de los sectores vinculados a las industrias del conocimiento: por un lado las industrias culturales, con Hollywood a la cabeza; por otro,  Silicon Valley y los Google y compañía, tradicionales apoyos de los democratas.  Sencillamente, la razón es que el modelo productivo que impulsa se basa en esas industrias y en las energias renovables y se aleja del petroleo y la industria de la guerra, vinculadas a la apropiación de valor y la rapiña y muy cercanas a los republicanos.

Big Data: un nuevo salto en el uso de las redes sociales

Por último, Obama ha seguido innovando en metodos de movilización ciudadana vinculados a las redes sociales. La clave, por mucho que moleste a los asiduos a lugares comunes, no ha sido ni “estar donde está la gente” ni “conversar”. Obama las ha usado no para emitir mensajes ingeniosos sino para movilizar al votante hasta convertirle en activista tanto para captar votos como para captar fondos.  Han formado parte esencial de la estructura orgánica de su campaña, no solo de su estrategia comunicacional. Moises Naim transcibía en un artículoreciente el texto de un revelador correo electrónico que le envío un estudiante universitario días antes de la elección:

“Es muy fácil, y si deseas lo puedes hacer en español y desde tu teléfono móvil. Solo necesitas ir a www.barackobama.com y abrir una cuenta como voluntario. Te darán una lista de nombres y teléfonos, así como información muy concreta sobre cada persona a la que estarás llamando. Puedes llamar a cualquier ciudad en todos los Estados del país (te dicen cuál es la mejor hora) y tener un impacto directo. Yo acabo de convencer a una señora en Virginia para que lleve a sus padres a votar y mi amigo (sentado aquí en la cafetería conmigo) acaba de hablar con un indeciso en Pennsylvania y lo persuadió de votar por Obama”

Otra voluntaria le explicó que ella no escogía a qué puerta llamar. Sabía exactamente a dónde ir, el nombre de la persona a quien buscaba y el mensaje que en cada caso debía dar. La mayoría no eran indecisos o simpatizantes del Partido Republicano, sino seguidores de Obama. La misión era hacerles sentir la importancia que tenía que fuesen a votar, y todo basado en argumentos que se sabía que eran relevantes para ese votante específico.

Profesionales y voluntarios bajo un diseño común

Profesionales altamente especializados y voluntarios trabajaron conjuntamente, la política y el marketing, tambien. El resonsable de la campaña Jim Messina, dirigió un equipo que multiplicó, según apunta Time, su volumen de empleados por cinco frente a los contratados en la campaña anterior (2008) y fichó a un chief scientist para dirigirlo. llamado Rayid Ghani, quien en una vida anterior crujían grandes conjuntos de datos, entre otras cosas, aumentar al máximo la eficiencia de la promociones de ventas de supermercados.

Toda la campaña estuvo basada en nuevas técnicas, denominadas Big Data, que consiste en la gestión de enormes masas de información segmentada en decenas de criterios sobre sus votantes. “Big Data” fue el arma más poderosa, pero ante todo una actitud y un mensaje capaz de atraer a mucha gente. En esta campaña se perfeccionó la organización respecto a 2008 pero se mantuvo el objetivo de atraer y movilizar a los ciudadanos.

El sistema diseñado era capaz de recolectar datos específicos sobre los votantes, sus gustos, quejas, esperanzas y puntos de vista, y transformar este alud de información en acciones concretas que llevaron a la gente a votar y recaudar fondos. La campaña priorizó la captación de las personas que se habían dado de baja de las listas de correo activas en 2008 que, con un poco de atención personal, podían ser facilmente reconquistados.

En 2008, las listas que promocionaban el voto nunca se reconciliaron con las listas de recaudación de fondos. Por eso, durante los primeros 18 meses el objetivo fue crear un único sistema masivo que podría combinar la información obtenida de los encuestadores, recaudadores de fondos, trabajadores de campo y bases de datos de los consumidores. Una gigantesca base de datos unificada con datos aportados voluntariamente por millones de norteamericanos que le ha permitido singularizar su aproximación a los votantes.

Se puede pensar que todo esto es fruto de la técnica. La realidad demuestra que solo con unos determinados postulados y solo con ideas atractivas se puede recuperar la emoción por la política. Con todos los defectos  que podamos achacar a su mandato, Obama ha vuelto a dar una lección.

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Acerca de Ignacio Muro

Economista, miembro de Economistas Frente a la Crisis. Analista social. Profesor de Periodismo en la Univesidad Carlos III y experto en procesos informativos. http://www.ignaciomuro.es. @imuroben
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