El gran cotilla: cuando se pierde el derecho al olvido.

privacidadJuan Varela  para La Verdad.

El gran objetivo de la tecnología es que la gente sepa más sobre el resto de la gente. Aprovechar nuestra radical humanidad, esa caricia de piel y pantalla que hace real y cercano el antaño dominio de lo digital. El sueño futurista parece haber abandonado la seducción robótica por las máquinas que lo harían todo para los humanos. Ahora las tecnologías de mayor éxito ayudan a las personas a saber más de sus congéneres, sean amigos (aun con el laxo apego de las redes sociales) o no.

La herramienta perfecta del cotilla está casi lista. Facebook lanza un buscador de la gente y sus cosas para enterarnos de lo que otros comparten en la red social. Google apura la integración de su código social Google+ para personalizar las búsquedas. LinkedIn te relaciona con tus colegas, competidores y compañeros de trabajo o estudios. Un poquito más y lo sabremos todo de todos. Al menos todo lo que hacemos, compartimos y somos en el mundo digital.

La vida publicada sin derecho al olvido.

El gran misterio y la mayor fascinación somos nosotros mismos. El sueño o pesadilla de saberlo todo del vecino está llegando. El último en prometer el gran catalejo indiscreto es Facebook con su nuevo buscador: Graph Search, por ahora en pruebas. Se acabó buscar cosas y lugares con palabras clave, como en Google. Su gran rival de la web 2.0 promete encontrar todo lo que hacen los demás y con lenguaje sencillo, con solo preguntar como lo haríamos en un bar. El buscador de Facebook aumentará las posibilidades de encontrarnos a nosotros mismos. Se basa en recordar lo que en algún momento hicimos, recomendamos, nos gustó o compartimos con alguien. La vida publicada sin derecho al olvido.

Tanto dato y conocimiento sobre nosotros y lo nuestro amenaza la vieja privacidad del hombre atenazada entre el ensimismamiento endogámico y el ‘voyeurismo’ acosador.

No se si, como algunos sabios económicos alertan, tanto excedente cognitivo sobre nosotros mismos puede frenar la innovación y la productividad real. Mientras tanto, de lo que no cabe duda es que hurgar en la vida de los otros asegura el éxito mediático. La realidad siempre ha superado a la ficción.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bien común / interés privado, Otras innovaciones sociales y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El gran cotilla: cuando se pierde el derecho al olvido.

  1. Muy acertado post, recomiendo sigáis a Paula Sibilia antropóloga argentina afincada en Brasil y especialmente su obra: “La intimidad como espectáculo” (2008).Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 325 páginas. ISBN: 9789505577545.
    Donde da alguna respuesta a la pregunta : ¿Qué mueve a tanta gente a abandonar el anonimato para hacerse visibles en el espacio público a través de blogs, fotologs, webcams y sitios como Youtube y Facebook?
    http://www.fce.com.ar/ar/autores/autor_detalle.aspx?idAutor=1905
    http://www.albertpereznovell.com/2012/09/el-descuido-de-olvido-la-intimidad-como.html
    Albert Pérez Novell

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s