“La innovación social recorta las brechas sociales”

innovacion socialPor Carlos Guerra  (La Caja Abierta)

Son las 11 de la mañana de un viernes de enero en el campus de Cantoblanco, sede de la Univeridad Autónoma Madrid. El frío mañanero se lleva bien a pesar de la sierra noroeste, cercana y blanca debido a la nieve. Calles como Einstein, Pávlov, Watt, Marie Curie y Newton conducen de unas facultades a otras, de unos centros de investigación a otros.

Un atisbo de la infancia acude a la memoria en la Avenida Francisco Tomás y Valiente, el jurista y profesor asesinado por ETA en 1996 en su despacho, a unos metros de aquí, mientras hablaba por teléfono.

La universidad española ha cambiado mucho en estos años, pero el esfuerzo que se requiere es aún mayor. Una tradición de enseñanza teórica y cierto conformismo han contribuido a alejarla de los nodos de innovación internacionales, siempre en movimiento. Con salvedades, eso sí, y una de ellas es el campus UAM-CSIC, proyecto desarrollado con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que tiene aquí 10 de sus 136 centros. También están el Parque Científico de Madrid, el instituto IMDEA y varias empresas de perfil científico y tecnológico.

Y ahí está una de las claves, para la Vicerrectora de Innovación, Carmen Pérez Esparrells, que aprovecha para lanzar su idea-fuerza: la urgencia de establecer alianzas con otros centros públicos y privados. Habla también de fusiones entre universidades (hay 14 solo en la Comunidad de Madrid) para alcanzar una “masa crítica” que convierta Cantoblanco en un polo de atracción de capital y talento. En EEUU cita Harvard y el MIT. En Europa, las politécnicas de Lausanne y Zurich. “Si queremos ir hacia eso, necesitamos tamaño”, asegura.

Pregunta. Un puesto interesante, el suyo. Sabe que hay que mover el timón con urgencia, pero también que está duro con el paso de los años.

Respuesta. Es curioso, yo siempre digo que la universidad es como un trasanlántico, y hay pisos, y se mueve en general en la misma dirección. Es muy difícil virarlo porque van muchos pasajeros, cada uno en una categoría. Pero en el caso de la UAM lo tenemos claro y hemos apostado por la I+D+i, con tres vicerrectorados que caminan de forma conjunta. Y eso tiene se tiene que trasladar a los decanos y directores de escuela

P. La gente tuerce el gesto cuando oye hablar de universidad junto a innovación o emprendimiento.

R. Estamos en el momento perfecto de poner en marcha planes de comunicación y marketing para que dentro y fuera se conozca que se están haciendo cosas muy buenas. En la UAM hay 36.000 estudiantes, 2.500 profesores e investigadores y 1.000 personas de administración y servicios.

P. Por ejemplo, ¿qué hace un grupo de alumnos o profesores que tienen un proyecto?

R. Primero se le plantea al personal especializado del CIADE. Enfocan el problema y ven si de esa idea puede haber un emprendimiento. Me consta que recogen iniciativas de muchísimas personas de la comunidad universitaria, trabajan en más de 200 proyectos.

P. La entrega de premios CIADE fue por cierto hace unas semanas..

R. Los decanos y directoras de escuela estaban allí, lo que demuestra un compromiso de todos.

P. ¿Qué valora de esos proyectos?

R. Este año fue la undécima convocatoria, y el peso de la innovación social era casi la mitad. Había temas médicos, de ayuda a personas mayores, envejecimiento activo, psicología… El mundo está cambiando mucho, y los empredimientos universitarios relacionados con innovación social serán una de las claves de los próximos años, porque recortan las brechas sociales que se están abriendo.

P. ¿Es un nuevo rol de la educación superior?

R. El emprendimiento puede surgir de otros niveles educativos, como los cliclos de Formación Profesional. Pero el universitario quizá es el de más calidad, porque cubre un hueco que demanda la sociedad. ¿Cómo podemos medirlo? Viendo que estos proyectos se han transformado en empresas, y que la tasa de supervivencia es del 70%.

P. Y es barato apoyar a estos chicos, por lo general están a solo meses de salir al mercado.

R. El cambio de modelo se va a producir con el programa europeo Horizonte 2020, y las universidades españolas tendremos que cambiar nuestra filosofía a la hora de acercarnos a fuentes de financiación. Las nuevas reglas del juego van por investigación muy muy aplicada, consorcios universidad-empresa y entre varios países. Desde la propia institución podemos cambiar los esquemas, pero intuyo que en estas primeras convocatorias las universidades de europa del sur van a quedarse rezagadas.

P. ¿Algo que aprender de los mecanismos de otros países?

R. Solo la UAM no puede producir nada similar en temas de ciencia e investigación como EEUU. La clave está casi en la fusión de universidades. ¿Quién iba a pensar que Harvard y el MIT iban a llegar a colaborar? En Europa ya están produciendo estas áreas innovadoras, en zonas donde hay riqueza y politécnicas: Lausanne, Zurich. Es una cuestión de medios, pero también de interés, y si queremos ir hacia eso necesitamos tamaño. La semilla está plantada en el campus UAM-CSIC, en Cantoblanco.

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