Cuando los trabajadores se quedan con la empresa

cooperativasMariana Vilnitzky  (El Diario.es / Alternativas Económicas)

En España hay por lo menos 75 empresas reconvertidas en cooperativa, y la mayoría se han constituido en los últimos cinco años, al albur de la crisis.

Es probable que haya más. Los datos provienen de los departamentos técnicos de ayuda a la creación de cooperativas de las federaciones que forman la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (Coceta). Pero faltan datos por dos razones:

  • Muchas de las empresas recuperadas no están inscritas en las federaciones, y no hay manera de saber si provienen de la quiebra de una empresa mercantil o de un ERE.
  • O los obreros, nuevos dueños, no quieren que se sepa que la empresa ahora es propiedad de los trabajadores, por miedo a perder clientela.

Cuando se habla de empresas reconvertidas, muchos suelen recordar las fábricas en quiebra tomadas y ocupadas por los trabajadores argentinos, con protestas y manifestaciones, y la policía acechando, a la espera de desalojarlas. En España, si bien ha habido casos de estos, la realidad es distinta. Lo que hay son empleos recuperados; y existen tantas experiencias distintas como empresas reconvertidas en cooperativa. Por lo general, los conflictos como los argentinos son en España cooperativas históricas, creadas hace más de 30 años, como el caso de GramagrafMol Matric, en Barcelona.

Muchas de las iniciativas de recuperación actuales, cuando hay una quiebra y un juez que gestiona la subasta, no llegan a buen puerto.

“Intentamos hacer campaña para que los trabajadores, cuando vean que se acerca la quiebra de su empresa, traten de llegar a un acuerdo con los dueños”, explica Gemma Soria, que gestiona los casos en la Unión de Cooperativas de Trabajo Asociado de La Rioja. “Si llegan a la subasta, puede que sea demasiado tarde. Si hay máquinas en juego, depende mucho del juez y puede que gane un inversor externo y pierdan los trabajadores”.

Es el caso de Inoxgrup, una empresa reconvertida que se dedicaba a fabricar los bolígrafos Inoxcrom. Cuando la empresa entró en quiebra, un centenar de trabajadores presentaron una propuesta al juez para quedarse con la empresa. Pero el concurso lo ganó un inversor externo y se hizo con toda la maquinaria y el stock de material del almacén.

Y surgió el conflicto. “Esas máquinas cuestan milloness de euros y los trabajadores no nos pudimos permitir ofertar más por ellas”, dice Jordi Villanueva, uno de los socios que crearon la cooperativa. Actualmente seis ex empleados intentan comenzar a trabajar, importando algunas de las piezas que antes fabricaban, y con la intención, en los estatutos, de ir recuperando poco a poco los trabajos de todo el equipo. “Los antiguos trabajadores le habíamos comprado antes la marca a la dueña”, agrega Villanueva. “Estamos en juicio con los nuevos dueños porque usan la marca, y legalmente no pueden”.

Muchas veces los conflictos se resuelven, sobre todo si cuentan con el apoyo de instituciones públicas, como es el caso de la cooperativa Mec2010, de Sabadell (Barcelona), o las metalúrgicas navarras Tafinox y Curvados Alzania, que lograron quedarse con la maquinaria y avanzar en la recuperación.

La formación de cooperativas en España también proviene de algunos de los grandes ERE llevados a cabo durante la crisis, y de la reducción de puestos de trabajo como parte de los recortes del Estado.

“Nosotros provenimos de la Escuela de Música de Mataró”, comenta Ignasi Gómez, uno de los socios de la cooperativa Musicop. “El Ayuntamiento despidió a los 35 profesores de la Escuela y sacó la gestión a concurso. Para su sorpresa, nosotros decidimos juntarnos en cooperativa y presentarnos”.  Inicialmente, la creación de Musicop representó claramente una bajada en salarios y derechos, pues el concurso preveía menos gasto. Pero los profesores no se quedaron de brazos cruzados y se aplicaron a otros concursos. Actualmente, gestionan varias escuelas de música y proyectos con ayuntamientos y centros culturales. En menos de un año ya son 40 trabajadores.

No todo son conflictos. En plena crisis, a veces los mismos dueños deciden cooperativizar la empresa, algo que les ayuda a llevar mejor la recuperación, como en el caso de la valenciana Industrias Manclús, dedicada a la construcción de campanarios.

Por otro lado, existen empresas que, siendo sanas, son transferidas a los trabajadores. Normalmente se trata de personas que se jubilan y deciden dejar la empresa a los obreros. O en algún caso, de personas que creen en el cooperativismo por sus valores.

Dentro de Europa, las cooperativas de trabajo francesas, reunidas en la federación Scop Entreprises, crearon un proyecto junto al Ministerio de Industria, diseñado especialmente para traspasar empresas sanas, cuyos dueños se jubilaban, como cooperativas.

Algunas comunidades autónomas, como Catalunya, Navarra, Murcia y la misma Coceta, han hecho esfuerzos específicos para la recuperación, con servicios especiales; guías para la transformación de empresas y acuerdos con las administraciones locales para facilitar los traspasos.

[NOTA: La revista impresa ofrece un listado de las empresas reconvertidas en cooperativas en la actualidad y algunas con años de experiencia]

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