Las puertas giratorias en Bruselas

puertas_giratoriasJoaquín Rábago

En Bruselas, la capital donde diariamente se deciden tantas cosas que afectan a millones de ciudadanos europeos, existen muchas puertas giratorias, que cuesta trabajo cerrar, según denuncian las organizaciones de la sociedad civil. Esas puertas conectan la Comisión y los numerosos grupos de presión de la industria allí activos, capaces de contratar los servicios de quienes conocen todos los vericuetos de la política comunitaria y tienen los contactos necesarios.

Una coalición de asociaciones civiles, sindicales y profesionales que aboga por una Unión Europea más democrática y transparente, Alter-EU, trata de cambiar ese estado de cosas, de la que culpa, entre otros, por su pasividad al actual presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso. Y es que, desde el final de la anterior Comisión presidida por ese político conservador portugués, en 2010, cerca de la mitad de sus exmiembros atravesaron esas puertas giratorias para ocupar puestos de asesores en asociaciones industriales y empresariales con fuertes intereses en Bruselas.

Uno de ellos es el ex comisario irlandés del Mercado Interior y Servicios, Charlie McCreevy, a quien contrató una nueva compañía financiera de inversiones, NBNK Investment PLC, creada expresamente para beneficiarse de regulaciones que él mismo había contribuido a elaborar desde la Comisión. Excepcionalmente en ese caso la Comisión decidió bloquear el nombramiento por claro conflicto de intereses, pero en cambio no objetó a su contratación como miembro del consejo de dirección de la compañía de vuelos baratos Ryanair, puesto desde el que iba a poder seguir cabildeando en Bruselas.

Otro caso muy destacado es el del alemán Günter Verheugen, político primero liberal y luego socialdemócrata en su país, quien, tras dejar el cargo de comisario de Empresa e Industria y la vicepresidencia de la Comisión, creó su propia consultoría dedicada al cabildeo: European Experience Company. Tras escribir al presidente de la Comisión Europea y pedirle sin éxito que tomara medidas contra esas prácticas, Alter-EU ha decidido ahora dirigirse personalmente por escrito a cada uno de los comisarios para recordarles sus responsabilidades antes de que dejen sus cargos.

Esa asociación exige que se establezca un plazo mínimo de tres años que deberá transcurrir desde que un político abandone la Comisión y pueda desempeñar en el sector privado cualquier puesto que entrañe actividades de cabildeo. Ese plazo es el mínimo exigible, dado que a muchos ex comisarios se les concede además una indemnización   precisamente para que no tengan que depender de la empresa privada durante esos tres años.

Alter-EU denuncia además la laxitud con la que la Comisión hace cumplir el reglamento en vigor y la presencia en el «comité ético» al que los excomisarios deben pedir autorización antes de su paso a la industria privada de personas que han sido ellas mismas acusadas de conflictos de interés. Según sus críticos, ese comité lleva a cabo sólo pesquisas superficiales y se fía además de las informaciones que le proporcionan muchas veces otros excomisarios en lugar de recurrir a investigaciones independientes de expertos externos. De ahí que propongan sustituirlo por otro más profesional y que goce además de total independencia.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bien común / interés privado, Globalización / Gobernanza, Otras innovaciones sociales y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s